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Hiroshima, mon amour: Poesía cinematográfica 13 noviembre, 2010

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.
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Nos ocupa hoy el primer largometraje de ficción del cineasta francés Alain Resnais. Un director que se encuadra dentro del movimiento de la Nouvelle vague, junto a otros directores de los que ya hemos añadido alguna película a esta Videoteca como Truffaut o Godard.

Tristemente muchos años he tenido en cola  esta particular visión sobre Hiroshima, ciudad japonesa fatalmente famosa por el ataque mediante bomba atómica que sufrió en agosto de 1945. La película es densa, lenta, a veces incluso cargante, pero es sobrecogedoramente poética, no sólo por el uso de las palabras escritas en el guión que salió de la mente de Marguerite Duras, sino porque Resnais las subraya con un tratamiento de la imagen y del montaje que tras su visionado comprobaremos cómo ha influido en la evolución del lenguaje cinematográfico.

Al ver la película irremediablemente reflexionaremos sobre la dualidad de las cosas que la vida nos pone en el camino. Ya que la historia se abastece de una relación romántico-sexual que surge entre un nipón y una actriz francesa, en sus últimos días de estancia en Hiroshima por un rodaje, para narrarnos la experiencia pasada de los personajes centrada en dos temáticas. Un inicial recuerdo de cómo eran sus vidas cuando estalló la bomba en la ciudad y cómo lo vivieron, una en Francia y el otro en el frente de la Segunda Guerra Mundial. Y en segundo lugar, el recuerdo de un amor pasado e imposible de una entonces jovencita de Nevers, en cierta manera, muy similar al que vive en Hiroshima.

La narración era, en cierta manera, realmente renovadora. La historia se construye a través del recuerdo de los personajes dando lugar a un montaje bastante abrupto que no deja indiferente. La profundidad que adquiere el romance entre los personajes no es que sea superficial, pero se queda muy corta tras la profunda metáfora que contiene la excusa del affaire en sí mismo para hablarnos de la lente bipolar con la que miramos el mundo.

Mención especial merece, a mi modo de ver, la primera secuencia de la película en la que conviven perfectamente la ficción y el registro documental del sanguinario ataque. Sólo por este impecable inicio la película ya merece que le dedique esta entrada en el blog. Una secuencia magistralmente concisa que me hace calificar el film como poesía cinematográfica, o lo que es lo mismo, como cine poético.

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Taxi driver: Secuelas de postguerra 4 septiembre, 2010

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.
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En esta sección aún no hemos considerado al director de cine Martin Scorsese y quisiéramos hacerle un pequeño homenaje añadiendo a nuestra videoteca una de sus películas, uno de sus primeros trabajos mejor considerados por la crítica y que nos viene muy bien para reflexionar en esta semana que ha finalizado la guerra de Irak, o más bien la ocupación americana, nos referimos a Taxi driver (1975). Años después Scorsese nos brindaría otras joyas como La última tentación de Cristo, Uno de los nuestros, Al limite, Gangs of New York, la ganadora del Oscar Infiltrados, o su último e inquietante trabajo Shutter Island. Taxi driver es una de esas películas que no se olvidan porque resulta imposible olvidar una obra de arte, porque no se puede olvidar la magnífica interpretación de un joven Robert de Niro que se puso en la piel de Travis Bickle, un excombatiente de Vietnam, que vuelve de la guerra y se encuentra fuera de lugar en una sociedad que no le tiene en cuenta. Tampoco podemos olvidar a la jovencísima Jodie Foster (Nell, El silencio de los corderos) ejerciendo de joven prostituta, una niña-mujer, una lolita de alquiler al servicio de su chulo, Harvey Keitel (El piano, Reservoir Dogs). Mientras estos personajes no encuentran su lugar en la América de los 70, la televisiva actriz Cybill Shepherd (serie Luz de Luna con Bruce Willis) intenta encontrar el sitio político para otros organizando una campaña política. Personajes perdidos, un caos argumentativo, porque la guerra no acaba cuando uno vuelve a casa, la guerra está en casa, la guerra por recuperar la vida. Pocas veces las calles de Nueva York han sido retratadas de la forma en que el objetivo de la cámara de Scorsese lo hizo en Taxi Driver, una ciudad desolada en la mente de un taxista desorientado que se consuela con mirar por el espejo retrovisor y ver sentada ahí detrás a la rubia Cybill Shepherd, pocas veces hemos entendido mejor a un personaje tan afectado psicológicamente como al Travis Bickle de Taxi driver, pocas veces hemos visto a un actor meterse tanto en el papel como a aquél Robert de Niro de Taxi driver. Pocas veces hemos sentido las secuelas psicológicas de la guerra como las vimos en Taxi Driver, por eso añadimos este genial film a nuestra Videoteca.

La delgada línea roja: El límite entre la vida y la muerte 5 junio, 2010

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.
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Resulta que el cine bélico es uno de los géneros clásicos que el séptimo arte ha adoptado para ahombrar una multitud de producciones al calibre de obra maestra. ¿Quién no  recuerda a bote pronto al menos cinco títulos de películas bélicas de extrema calidad? Lo intento: El día más largo, Apocalypse Now, Platoon, El puente sobre el río Kwai o La chaqueta metálica, usted podría continuar con cientos de títulos más. Los más grandes directores han filmado y firmado al menos una obra del género, obras sobre la I Guerra Mundial; la Segunda, también; como no, Vietnam; guerras con todo tipo de contendientes, ubicaciones geográficas y armas; guerras con un único color, el rojo de la sangre. Ese color, el rojo, es el adjetivo con el que James Jones calificó su experiencia en la II Guerra Mundial, donde combatió en la isla de Guadalcanal, cuando la plasmó en una novela llamada La delgada línea roja. Una novela que hasta la fecha ha tenido dos adaptaciones cinematográficas: la primera dirigida por Andrew Morton en 1964, que se distribuyó en España con el título El ataque duró siete días; y, una segunda adaptación de 1998 del atípico y maniático cineasta americano Terrence Malick, que en más de treinta y cinco años de trayectoria sólo ha rodado cuatro films (más uno en camino), eso sí, La delgada línea roja le llevó quince años de intenso pero sosegado trabajo para obtener una película impecable, íntima y personal. Tan impecable que sólo hay que conocer la meticulosidad del director y ver el impresionante reparto con el que cuenta, con actores como Sean Penn, Jim Caviezel, Nick Nolte, Woody Harrelson, John Cusack, George Clooney o Ben Chaplin. Tan íntima que la acción se desarrolla en una isla virgen dónde el hombre lleva los males del mundo civilizado, corrompiendo la más pura naturaleza. Tan personal como el recorrido por la condición humana que significa el caminar hacia la muerte, y saber que el límite entre vida y muerte pende de una delgada línea roja. Un canto antibélico magníficamente orquestado.

En 1998, La delgada línea roja me hizo estremecer por su antibelicismo mostrando la guerra. Hoy el belicismo está en los telediarios, y me hace temblar porque empiezo a ver que la línea roja se va estrechando, que los acuerdos no llegan, que el límite está cercano. Pero como hay que buscar el lado positivo de las cosas, esto al cine le viene bien, en unos años las pelis de las guerras mundiales y del Vietnam han pasado a la historia, ahora las que ganan Oscars son las de la guerra de Irak, y los ganarán las de las guerras que vendrán. Pero ¿quién sabe?, a lo mejor, no vivimos para verlas. Hoy más que nunca: NO A LA GUERRA.

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