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Lost in translation: Confusiones por abandono de la vida rutinaria 11 junio, 2011

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.
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Esta semana añadimos a La videoteca un filme de 2003 que supuso la consagración de Sofia Coppola como guionista y directora de cine. La hija del maestro Francis Ford Coppola consiguió convertirse, gracias a esta película, en la primera mujer nominada al Oscar a la mejor dirección, aunque no lo obtuvo. De las 4 nominaciones de la película (película, director, guión original y actor principal) la joven Coppola logró el que distingue a su guión. El filme sería laureado con 3 Globos de Oro (película de comedia, actor y guión); 3 BAFTA (actor, actriz y montaje); 2 Premios del Círculo de Críticos de Nueva York (director y actor); el  Premio Especial National Board of Review, y el César y el David de Donatello a la mejor película extranjera. Un curriculum impresionante que viene avalado por los premios y que además, en esta ocasión, son bien merecidos.

Pero una película no es sólo su curriculum, todos sabemos que hay muchas que los merecieron y no los consiguieron y otras que los consiguieron y no los merecieron. La historia de los premios está llena de sonoras injusticias, y quizás no sea el momento de tratarlas. Por eso dejemos el tema a un lado y vayamos ahora con la historia que nos propone Sofia Coppola. Básicamente la realizadora nos va a hacer compañeros de dos personas que se conocen mientras pasan unos días en Tokio por separado y por distintos motivos. Esos personajes son interpretados por Bill Murray y Scarlett Johansson. Murray encarna a un actor norteamericano que va a rodar un spot de un whisky japonés y entre las jornadas de rodaje pasa el tiempo redundando en su crisis de identidad y ahogando las penas en el bar del hotel. Mientras, Johansson se aburre tremendamente en el hotel mientras acompaña a su marido (Giovanni Ribisi) que ha viajado a Tokio para realizar un reportaje fotográfico.

Enamora su narración porque mantiene el equilibrio del relato con una dosis de cierto humor enquistado en lo que es una auténtica oda a la melancolía, las vidas gastadas, la soledad en el mundo y, por supuesto, un bonito documento sobre Tokio, su vida nocturna y sus costumbres. Pero sobretodo enamora porque abre caminos hacia la esperanza de que, a veces, las pequeñas coincidencias pueden cambiarnos la vida. Aunque es posible que sólo sean producto de una confusión por el abandono temporal de nuestras vidas rutinarias…

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La vida es bella: Celebrando el día del Padre 19 marzo, 2011

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.
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Ya que hoy es el día de San José, 19 de marzo, fecha en la que se celebra en España el día del Padre, aunque también en otros países como Portugal, Andorra, Bolivia, Honduras, y también en Italia, país de producción de la película que nos ocupa hoy: La vida es bella de Roberto Benigni. Producida en 1997, es el filme que consagraría internacionalmente a este actor, guionista y director italiano. Gracias a la interpretación del protagonista de la historia, Guido, Benigni obtendría el Oscar al mejor Actor y el BAFTA entre otros. La película sería múltiplemente galardonada con: el Oscar a la mejor película de habla no inglesa; mejor película y actor en los Premios del Cine Europeo; el Gran Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes; mejor película europea en los Goya y en los César; 9 premios David de Donatello de la Academia de Italia; y muchos más…

¿Por qué hablar de esta película en este día? Pues porque Guido es un padre ejemplar. Al estallar la 2ª Guerra Mundial él, su mujer (Nicoletta Braschi) y su hijo (Giorgio Cantarini) serán capturados y llevados a un campo de exterminio nazi. Toda la preocupación de Guido pasará por conservar para su pequeño la idea de que todo lo que allí les sucede es sólo parte de un juego. Todo un padrazo.

Durísima y conmovedora trama con el drama humano del exterminio nazi de fondo pero tratada con una conmovedora comicidad y sensibilidad que la convierten en una de las mejores películas de la década de los 90 y, por lo tanto, de la Historia del Cine. Seguramente casi todas y todos la habréis visto y os habréis emocionado con ella, por ello La Videoteca celebra con Guido el día del Padre.

Aprovecho para recomendar otros posts anteriores sobre películas en las que también aparecen relaciones entre padres e hijos que merecen un homenaje: Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica; Camino a la perdición de Sam Mendes; El infierno del odio de Akira Kurosawa. Ahí tenéis para entreteneros, hasta la próxima semana.

El discurso del Rey: Cuando la versión original es imprescindible 5 marzo, 2011

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.
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Cuando escuché por primera vez el título de esta película no pude pensar en otra cosa que en Juan Carlos I y su discurso de Navidad con la foto de la Selección Española sobre la mesita que le acompañaba. No sé el porqué, pero así fue…

Como la película tenía 12 nominaciones al Oscar, y ya había logrado el Globo de Oro para Colin Firth; 7 premios BAFTA y el Goya a la mejor película europea me propuse verla antes de la gala de los Oscars del pasado lunes. Así lo hice, el domingo por la tarde me dediqué a visionarla. Resultaba obvio que tratándose de una película que centra su argumento en un problema del habla de su protagonista, sólo era posible su visionado en versión original. Por mucho que tengamos los mejores dobladores del mundo, ver una película en su idioma o idiomas de rodaje no tiene precio, pero para este tipo de películas el precio es doble. Y el pecado de no hacerlo es venial, al menos. El problema es que en esta nuestra ciudad es casi un milagro poder ver cine en VOS, salvo contadísimas y loables excepciones. Como no era el caso de esta película, ¿qué creéis que tuve que hacer? Pues os lo podéis imaginar…

La película es una oda a la sobriedad fílmica partiendo de un detalle quizás anodino, la tartamudez del Duque de York, segundo en la línea sucesoria a la Corona Británica, y su lucha por vencer esta dificultad que le produce gran inseguridad y que daña su imagen ante el pueblo y ante la propia Familia Real. Colin Firth interpreta a este Duque de York  que se convertiría en el Rey Jorge  VI tras la abdicación de su hermano Eduardo VIII (Guy Pearce). No obstante, el contexto histórico queda en un segundo plano, pues la historia va a fijar su foco narrativo en la relación de Firth con un logopeda de excéntricos métodos que interpreta Geoffrey Rush y que tristemente se quedó sin el Oscar al actor de reparto, pues bien que se lo había ganado.

Colin Firth, tras obtener la estatuilla, ha arremetido contra la censura de la película en EEUU, pues al parecer se han cortado algunas secuencias en las que se decían tacos, no dejarán de ser hipócritas estos americanos… No ha sido la única salida de tono de Firth esta semana, pues también se rumnorea que en la fiesta posterior a la gala olvidó su Oscar en el lavabo, ¿que estaría haciendo y dónde lo pondría?

Añadimos a La videoteca una película sobria, muy correcta por parte del director Tom Hopper, que no va a pasar a la historia por ser la mejor del 2010, pero sí por dos de las mejores interpretaciones de los últimos años, un duelo actoral de los que hacen Historia del Cine.

 

Ladrón de bicicletas: Cuando un robo es mucho más que un robo 12 febrero, 2011

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.
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A casi toda persona alguna vez le han robado algo. Un robo siempre es motivo de lamento, sobretodo porque nos toca en el orgullo ya que muchas veces es producto de un descuido. Pero sobretodo, para las personas honradas, sufrir un robo nos indigna porque robar es algo que nunca haríamos. Pero, ¿qué pasa cuando te roban algo que necesitas para trabajar y esta es la única manera de mantener a tu familia?

Así se plantea la película que añadimos esta semana a La videoteca. Una de las obras cumbre del neorrealismo italiano, dirigida por Vittorio de Sica en 1948 con un guión basado en la novela de Luigi Bartolini. Ladrón de bicicletas es la historia del robo de una bicicleta sufrida por un recién contratado pegador de carteles y de sus consecuencias. Esta excusa es suficiente para que Vittorio de Sica filme un extraordinario retrato realista de la Roma de posguerra y, en cierta manera, de la pobreza en Europa de después de la Segunda Guerra Mundial. Un retrato parecido al que supusieron Las uvas de la ira de John Ford o El pan nuestro de cada día de King Vidor para la Gran Depresión en Estados Unidos.

La película obtuvo en 1949 las distinciones a la mejor película extranjera en los Oscars, los Globos de oro, la National Board of Review, el Círculo de Críticos de Nueva York y los BAFTA. Tremendas me parecen las interpretaciones de Lamberto Maggiorani y el niño Enzo Staiola, que prometía como actor pero que finalmente dedicó su vida a la enseñanza de las matemáticas. El cine se ha perdido un gran intérprete…

Mención aparte merece la impronta realista de la película. Lo cotidiano de la vida romana es retratado de una manera tan convincente que raya la realidad, los amplios planos en exteriores contribuyen a convencer al espectador de que lo que ve no es ficción sino realidad. La producción italiana lejos de Cinecittà debido a su ocupación por los damnificados por la ocupación alemana contribuyó al desarrollo del neorrealismo italiano que había iniciado Luchino Visconti con su Roma, ciudad abierta en 1945. La extrema pobreza, no tan lejos de lo que parecen anunciarnos los derroteros críticos por los que circulamos en 2011, denuncia que un robo puede ser mucho más que un robo.

Cowboy de medianoche: Un homenaje para John Barry, una vida dedicada a la BSO 5 febrero, 2011

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca, Música.
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Hoy no se me ocurre otra cosa que no sea homenajear al recientemente fallecido John Barry. En todas las necrológicas se han mencionado sus hitos, sus premios, sus bandas sonoras más recordadas: 7 nominaciones al Oscar de las que consiguió cinco estatuillas, las dos últimas por Memorias de África y por Bailando con lobos; autor de las inconfundibles BSO’s para la saga de James Bond, el agente 007. Recuerdo con especial cariño dos de sus trabajos quizás menos citados por no haber sido premiados, pero no menos excitantes por ello: la BSO para Fuego en el cuerpo de Lawrence Kasdan (película ya añadida a La videoteca anteriormente) y el trabajo que nos ocupa hoy, Cowboy de medianoche del también británico John Schlesinger. Tomamos como excusa la muerte del compositor de la BSO para hablar de esta inolvidable película ganadora de 3 Oscars (película, director y guión adaptado) y del BAFTA a la mejor película en 1969.

Si ya la BSO resulta imprescindible, quizás también haya que comenzar mencionando la contribución de la canción Everybody’s Talkin’ interpretada por Harry Nilsson y compuesta por el compositor y cantante folk Fred Neil en 1966 que se haría famosa gracias a la película de Schlesinger. Cowboy de medianoche es un mordisco de realidad a la bandera americana y su sueño eterno. Un jovencísimo Jon Voight interpreta el personaje más emblemático de su carrera, un tejano que llega a Nueva York en busca de una vida mejor ejerciendo como gigoló. Voight se encontrará con un timador lisiado por la tuberculosis interpretado por Dustin Hoffman, en otro de sus grandísimos papeles, ¡cómo me gusta Hoffman! Desde ese momento ambos constituirán una de esos dúos que el cine unió para siempre. Esas parejas que sólo el cine hace posible, el alto vaquero y el pequeño lisiado que cruzan el puente de Brooklyn. Dos soñadores más, dos perdedores más que se ven frustrados por los dictados de la sociedad más capitalista del mundo, la norteamericana.

Una película ambientada en los bajos fondos de la maraña urbana que es Nueva York que devora y asfixia a nuestro rural protagonista y que acaba con el positivismo característico del americanismo sesentero para introducir el pesimismo setentero que se apoderará de la sociedad yanqui. John Barry, descanse en paz, su vida dedicada a la BSO es la historia del cine.

Gosford Park: Para yonquis de las historias corales 4 diciembre, 2010

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.
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Los casi 50 años de oficio de Robert Altman avalaron su extraordinaria capacidad creativa. Repartos corales acertadamente seleccionados, un minucioso sistema de trabajo en equipo, y el uso distintivo de múltiples historias, dieron como resultado una carrera plagada de filmes que ya podemos considerar clásicos. En 2001 el director norteamericano fallecido en 2006 cruzó el charco para realizar una coproducción británica, alemana, italiana y americana rodada en Inglaterra. Gosford Park es una historia coral que interpretaron Eileen Atkins, Bob Balaban, Alan Bates, Charles Dance, Kristin Scott Thomas, Stephen Fry, Michael Gambon, Maggie Smith, Emily Watson, Ryan Phillippe y Derek Jacobi (actor al que admiro mucho y que he de decir que una vez tuve el placer de felicitar personalmente durante el Festival de Málaga de Cine Español por un filme que sólo se sostenía por su interpretación: Anastezsi de Miguel Alcantud).

La historia nos sitúa a principios de los años treinta en la Inglaterra aristocrática. Un matrimonio de clase alta reúne a sus amistades en su mansión de la campiña británica, Gosford Park, para organizar una cacería. Allí se darán cita la nobleza inglesa, héroes bélicos y artistas de diversa índole que convivirán con la servidumbre. Todos ellos serán sospechosos de un asesinato.

El filme bebe de la herencia de obras como La regla del juego del maestro francés Jean Renoir, la serie británica Arriba y abajo y el “¿quién lo hizo?” clásico de las novelas de intriga de Agatha Christie y que contiene los códigos característicos de Altman. Los pilares que sostienen el filme son un fluido discurso social de estructura coral; una magnífica puesta en escena que nos introduce de lleno en la sociedad británica de la época; la utilización de diálogos encadenados y una excelente dirección de actores.

Una película que reportó a Altman el Globo de Oro y el BAFTA al mejor director y que fue nominada a 7 Oscars, entre ellos mejor película y director, de los que ganó solamente el Oscar al mejor guión original. Un trabajo cinematográfico que nos remite irremediablemente a seguir pensando que 80 años después de lo expuesto en la película y en cualquier sociedad del mundo el estatus social continúa delimitando mundos paralelos en nuestra realidad, la sociedad contemporánea. Y lo más importante: que la película me recuerda que soy un yonqui de las historias corales.

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