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Los santos inocentes: ¿Qué diferencias hay con el presente? 4 junio, 2011

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.
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En la Historia siempre ha habido visionarios. Escritores, pintores, científicos y artistas en general que han sido capaces de adelantar lo que deparará el futuro. Otros han ido más allá y se han atrevido a contar lo que siempre ha sido, es y será. Son los cronistas universales, los que osan meter el dedo en la llaga y cuyas obras no envejecen porque siempre reflejan el momento en el que el lector o espectador devora su obra. Y ese reflejo te golpea, te da una bofetada de realidad. Eso es lo que era Miguel Delibes. Eso es lo que es Los santos inocentes, su novela publicada en 1981 y adaptada al cine por Mario Camus en 1984.

 Una película que trata sobre el sometimiento y la humillación de una familia extremeña de campesinos al control del terrateniente. Una historia ambientada en los años sesenta sobre la clásica relación entre amo y siervo caracterizada por el secuestro por decreto. Un secuestro que suele presentar una mezcla entre los síntomas del síndrome de Estocolmo y los propios de la rebelión de la clase dominada.

Estremece como pocas películas lo consiguen. La dirección de Camus es un ejemplo de cineasta sobrio que da rienda suelta a la interpretación de un equipo artístico que está soberbio. Paco Rabal y Alfredo Landa obtuvieron ex aequo la Palma de Oro del Festival de Cannes. Estas dos premiadas y reconocidas interpretaciones están secundadas por los no menos impresionantes Juan Diego, Terele Pávez, Belén Ballesteros, Juan Sachez, Ágata Lys, Agustín González y Mary Carrillo. El filme demuestra que el cine español está infravalorado por los propios españoles.  Parece que no nos gusta mirar hacia nuestra propia realidad, pero todavía menos cuando se tratan temáticas universales desde la perspectiva local.

La revisé acompañado hace poco. Y en el coloquio posterior surgió una pregunta muy interesante: ¿Qué diferencias hay con el presente? ¿Qué diferencia a esta familia de campesinos extremeños de alguien que va a trabajar por cuenta ajena todos los días? ¿Qué diferencia hay con el que busca un trabajo, un secuestro voluntario? ¿Qué diferencia hay con aquel al que prejubilan o con el despedido porque no cuadran las cuentas? El síndrome de Estocolmo histórico es contemporáneo, hoy como ayer. Y todos lo buscamos y todos lo queremos…

Comentarios»

1. ana - 23 agosto, 2011

Muy bueno, que diferencia a esta familia de campesinos del que va a trabajar por cuenta ajena???? que el campesino sabía que estaba bajo el yugo del amo, y el trabajador no lo sabe ni quiere saberlo, el campesino deseaba para sus hijos un futuro diferente, prometedor, mas autosuficiente y con mejores tiempos, el trabajador… desea para los suyos que al menos tengan un contrato “curioso” que les permita atarse a una hipoteca, el campesino sueñaba con ser cabeza de ratón, el trabajador….. cola de león. No hay remedio.

2. Merce - 4 agosto, 2011

Muy bueno, Dioni! De las pelis que dejan a uno mudo. De las mejores adaptaciones que he visto.
Respecto a la reflexión final, yo diría que más que quererlo, es necesario! Y quien no lo necesita: o no curra o no tiene un curro secuestro…
Un beso gordo. Espero verte pronto, amigo.


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