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Cowboy de medianoche: Un homenaje para John Barry, una vida dedicada a la BSO 5 febrero, 2011

Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca, Música.
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Hoy no se me ocurre otra cosa que no sea homenajear al recientemente fallecido John Barry. En todas las necrológicas se han mencionado sus hitos, sus premios, sus bandas sonoras más recordadas: 7 nominaciones al Oscar de las que consiguió cinco estatuillas, las dos últimas por Memorias de África y por Bailando con lobos; autor de las inconfundibles BSO’s para la saga de James Bond, el agente 007. Recuerdo con especial cariño dos de sus trabajos quizás menos citados por no haber sido premiados, pero no menos excitantes por ello: la BSO para Fuego en el cuerpo de Lawrence Kasdan (película ya añadida a La videoteca anteriormente) y el trabajo que nos ocupa hoy, Cowboy de medianoche del también británico John Schlesinger. Tomamos como excusa la muerte del compositor de la BSO para hablar de esta inolvidable película ganadora de 3 Oscars (película, director y guión adaptado) y del BAFTA a la mejor película en 1969.

Si ya la BSO resulta imprescindible, quizás también haya que comenzar mencionando la contribución de la canción Everybody’s Talkin’ interpretada por Harry Nilsson y compuesta por el compositor y cantante folk Fred Neil en 1966 que se haría famosa gracias a la película de Schlesinger. Cowboy de medianoche es un mordisco de realidad a la bandera americana y su sueño eterno. Un jovencísimo Jon Voight interpreta el personaje más emblemático de su carrera, un tejano que llega a Nueva York en busca de una vida mejor ejerciendo como gigoló. Voight se encontrará con un timador lisiado por la tuberculosis interpretado por Dustin Hoffman, en otro de sus grandísimos papeles, ¡cómo me gusta Hoffman! Desde ese momento ambos constituirán una de esos dúos que el cine unió para siempre. Esas parejas que sólo el cine hace posible, el alto vaquero y el pequeño lisiado que cruzan el puente de Brooklyn. Dos soñadores más, dos perdedores más que se ven frustrados por los dictados de la sociedad más capitalista del mundo, la norteamericana.

Una película ambientada en los bajos fondos de la maraña urbana que es Nueva York que devora y asfixia a nuestro rural protagonista y que acaba con el positivismo característico del americanismo sesentero para introducir el pesimismo setentero que se apoderará de la sociedad yanqui. John Barry, descanse en paz, su vida dedicada a la BSO es la historia del cine.

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