Match point: La vida soñada de la burguesía londinense 2 julio, 2011
Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.Tags: Brian Cox, Emily Mortimer, Globos de Oro, Jonathan Rhys Meyers, La videoteca, Matthew Goode, Oscars, Penelope Wilton, Premios César, Premios David de Donatello, Premios Goya, Scarlett Johansson, Woody Allen
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Obra maestra de Woody Allen la que añadimos hoy a esta Videoteca. El prolífico director neoyorquino nos ofrecía en 2005 esta magnífica película, la primera de las que rodó totalmente fuera de Nueva York. Rodó Match Point durante siete semanas en Londres.
La película tuvo una acogida excepcional entre la crítica y el público. Consiguió una nominación al Oscar por su guión original, 4 nominaciones al Globo de Oro (incluyendo película dramática y director), las nominaciones al César y al David de Donatello a la mejor película europea, logrando el Goya a la mejor película europea.
El inimitable cineasta neoyorquino nos traslada esta vez al centro de la alta sociedad londinense para contarnos cómo un joven Jonathan Rhys Meyers, que interpreta a un monitor de tenis, hace todo lo que está en su mano para ascender y mejorar su posición en esa sociedad de alto copete. Y cuando decimos todo lo que está en su mano, queremos decir literalmente a cualquier precio. Mentir, seducir, y otros delitos y faltas están justificados para llegar al fin que este despiadado joven se ha propuesto.
Como siempre en los repartos de las películas de Woody Allen, el elenco de actores y actrices están a un nivel soberbio. Acompañan a Rhys Meyers: Scarlett Johansson, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox y Penelope Wilton. Todos ellos estupendos para hilar una película sobre la pasión, la ambición y el juego de caballeros que es el tenis contrastado con el juego sucio para optar a la vida soñada de la burguesía londinense.
Volver a empezar: El primer Oscar para España por película de habla no inglesa 25 junio, 2011
Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.Tags: Agustín González, Antonio Ferrandis, Chanquete, cine español, Encarna Paso, Guerra Civil Española, Johann Pachelbel, José Bódalo, José Luis Garci, Juan Carlos I, Nobel, Oscars, Universidad de Berkeley
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Es de justicia añadir a esta Videoteca la primera película española que consiguió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. El autor de dicho hito en 1982 fue José Luis Garci con su Volver a empezar (Begin the beguine). Una historia que habla del desarraigo que provocó la Guerra Civil Española, como manifiesta el propio director en la dedicatoria final “a la generación interrumpida” de jóvenes españoles de los años 30. Con esta excusa el realizador madrileño nos presenta al que fuera Chanquete, Antonio Ferrandis, interpretando a un emigrante asturiano que rehizo su vida en Estados Unidos compaginando su faceta de escritor con la de profesor de literatura medieval en la Universidad de Berkeley y que retorna de visita relámpago a Gijón tras haber logrado el premio Nobel de Literatura.
Durante este retorno se reencontrará con sus viejos amigos del Sporting de Gijón, donde jugaba antes de abandonar Asturias en 1938 (cameo de Antonio Maceda incluido). Pero el reencuentro fundamental de la trama es con su amor de juventud, Elena (Encarna Paso), lo que ahondará aún más en el tono melancólico y romántico que ya de por sí tiene la película a la que acompaña y ayuda en esa profunda tristeza el Canon en re mayor del compositor alemán del siglo XVII, Johann Pachelbel. Tema musical que hemos escuchado en muchísimas bodas y eso es lo que parece querer Garci, casarlos a la vejez. Los personajes han estado toda la vida casados por razones sentimentales y separados por la experiencia vital.
La discusión para la película llega en su enorme pedantería, Garci elige hablar de generación rota desde el punto de vista del que triunfó en la vida y se supo sobreponer al desarraigo. El daño moral que ha sufrido el personaje por dejar su tierra es sólo el amoroso. Todo lo demás le ha ido de perlas, vaya que si se llega a quedar en España no hubiera escrito ni una línea este intrépido ganador del Nobel. Hasta parece decirnos que sólo a uno le compensa rehacer su vida si gana premios internacionales o es alguien importante. Aún así, la película se sostiene. Gran parte del mérito lo tienen los actores. Mucho me gustaron José Bódalo, amigo al que el protagonista en una secuencia magistral le revela el secreto de su visita, y Agustín González ese secundario de lujo que pone la parte cómica dando vida al propietario del hotel en el que se hospeda Ferrandis.
El bochornoso e increíble peloteo a la Corona en una secuencia en la que el Rey Juan Carlos I felicita vía teléfono al escritor por su Nobel; algunos gags fuera de lugar; y algunos fallos en la credibilidad de las situaciones, por ejemplo que en el hotel no hay un sólo huésped aparte del protagonista. Son algunos de los detalles que la convierten en una película discutible y que no envejece bien. No obstante, debe estar aquí y os animo a verla porque es historia de nuestro cine.
Lost in translation: Confusiones por abandono de la vida rutinaria 11 junio, 2011
Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.Tags: BAFTA, Bill Murray, Círculo de críticos de Nueva York, Francis Ford Coppola, Giovanni Ribisi, Globos de Oro, La videoteca, National Board of Review, Oscars, Premios César, Premios David de Donatello, Scarlett Johansson, Sofia Coppola, Tokio
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Esta semana añadimos a La videoteca un filme de 2003 que supuso la consagración de Sofia Coppola como guionista y directora de cine. La hija del maestro Francis Ford Coppola consiguió convertirse, gracias a esta película, en la primera mujer nominada al Oscar a la mejor dirección, aunque no lo obtuvo. De las 4 nominaciones de la película (película, director, guión original y actor principal) la joven Coppola logró el que distingue a su guión. El filme sería laureado con 3 Globos de Oro (película de comedia, actor y guión); 3 BAFTA (actor, actriz y montaje); 2 Premios del Círculo de Críticos de Nueva York (director y actor); el Premio Especial National Board of Review, y el César y el David de Donatello a la mejor película extranjera. Un curriculum impresionante que viene avalado por los premios y que además, en esta ocasión, son bien merecidos.
Pero una película no es sólo su curriculum, todos sabemos que hay muchas que los merecieron y no los consiguieron y otras que los consiguieron y no los merecieron. La historia de los premios está llena de sonoras injusticias, y quizás no sea el momento de tratarlas. Por eso dejemos el tema a un lado y vayamos ahora con la historia que nos propone Sofia Coppola. Básicamente la realizadora nos va a hacer compañeros de dos personas que se conocen mientras pasan unos días en Tokio por separado y por distintos motivos. Esos personajes son interpretados por Bill Murray y Scarlett Johansson. Murray encarna a un actor norteamericano que va a rodar un spot de un whisky japonés y entre las jornadas de rodaje pasa el tiempo redundando en su crisis de identidad y ahogando las penas en el bar del hotel. Mientras, Johansson se aburre tremendamente en el hotel mientras acompaña a su marido (Giovanni Ribisi) que ha viajado a Tokio para realizar un reportaje fotográfico.
Enamora su narración porque mantiene el equilibrio del relato con una dosis de cierto humor enquistado en lo que es una auténtica oda a la melancolía, las vidas gastadas, la soledad en el mundo y, por supuesto, un bonito documento sobre Tokio, su vida nocturna y sus costumbres. Pero sobretodo enamora porque abre caminos hacia la esperanza de que, a veces, las pequeñas coincidencias pueden cambiarnos la vida. Aunque es posible que sólo sean producto de una confusión por el abandono temporal de nuestras vidas rutinarias…
El mismo amor, la misma lluvia: Cómo hacer una comedia sobre la pérdida de identidad 28 mayo, 2011
Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.Tags: Argentina, Eduardo Blanco, Juan José Campanella, La videoteca, Oscars, Ricardo Darín, Soledad Villamil
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Tras la gran acogida que tuvo en 2001 la exitosa película del argentino Juan José Campanella, El hijo de la novia, nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa en aquel año. Los distribuidores decidieron estrenar su anterior película en las salas españolas, El mismo amor, la misma lluvia, producida en 1999 y que no había llegado a nuestro país. Ocho años después, como ya comentamos en otro post sobre El secreto de sus ojos, Campanella conseguiría dicho Oscar.
El mismo amor, la misma lluvia es una comedia romántica protagonizada por los argentinos Ricardo Darín, Soledad Villamil y Eduardo Blanco. Dotada de un humor ejemplarmente suspicaz e irónico, narra la evolución en la vida de un escritor de éxito que tras haber perdido la oportunidad de embarcarse en el negocio europeo a finales de los 70. La pérdida de esta ocasión le obliga a ganarse la vida como colaborador escribiendo relatos literarios para una revista. La película es un viaje por la evolución política de Argentina desde finales de los años 70 hasta la década de los 90 y su consecuencia social a través de las vivencias de este personaje que no encuentra su sitio, ni laboral ni sentimental. El filme vuelve a incidir, como nos tiene acostumbrados el cine argentino, en la pérdida de identidad y la consecuente búsqueda de valores con los que rellenar unas vidas condicionadas por el sistema. Unas vidas que, además, no son capaces ni de encontrar una pareja estable con la que afrontar la soledad.
El mismo amor, la misma lluvia es una película redonda que goza de unas interpretaciones magníficas y que resulta más que una buena elección para añadir a esta Videoteca porque es una comedia con mucho fondo, es una buena película.
El secreto de sus ojos: Hay cosas que no cambian aunque pase mucho tiempo 23 abril, 2011
Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.Tags: cine negro, Guillermo Francella, Javier Godino, Juan José Campanella, Kiko Cerone, Mariano Argento, Mario Alarcón, Orson Welles, Oscars, Pablo Rago, Premios Goya, Ricardo Darín, Soledad Villamil
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La película que añadimos esta santa semana a La videoteca poco tiene que ver con la semana religiosa en la que se enmarca el día de hoy. Hoy era un día apropiado para hablar sobre un filme de temática bíblica o religiosa, que los hay muy buenos. Pero la verdad es que no me apetece nada, quizás el próximo año, o simplemente un día que me apetezca aunque no venga a cuento.
Hoy vamos a estrenar la filmografía argentina en la colección que llevamos ya un tiempo generando, y lo hacemos con el último gran éxito del cine gaucho: El secreto de sus ojos de Juan José Campanella. Una película coproducida con España y que consiguió el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa en la edición de 2009, así como el Goya a la mejor película hispanoamericana y un Goya a la actriz revelación para Soledad Villamil, premio producto de una estudiada estrategia de candidaturas por parte de las productoras pues la protagonista de la película no es precisamente una debutante.
La película me parece soberbia, de esas películas que tienen un sabor a premio desde el primer minuto. El filme supura cine clásico por todos lados, clasicismo con una realización contemporánea. Hay un plano secuencia de una persecución en un estadio de fútbol que no puedo borrar de mi retina y que está ya en la Historia del Cine, brillantísima obra de arte audiovisual a la altura del mejor Orson Welles. Si a la mezcla que propone la película le agregamos un interés del guión en compensar la trama del intento de resolución de un crimen brutal cometido treinta años antes al más puro estilo thriller y una historia de amor imposible de las que se han reposado a lo largo de los años pero también de las que nunca se extinguen.
Pero el director no se conforma sólo con eso sino que se rodea de un elenco artístico que está a un nivel interpretativo excelente y con una soberbia habilidad para saltar del humor característico del cine de Campanella al más intenso drama negro y romántico. Maravillosos los actores Ricardo Darín (cada vez me gusta más), Soledad Villamil, Guillermo Francella, Pablo Rago, Javier Godino, José Luis Gioia, Mario Alarcón, Mariano Argento y Kiko Cerone, entre otros. Además el realizador dota a su trama de rigor histórico y social y nos mete de lleno en esta trama que de manera dinámica y simpática se convierte en una fábula moral que reflexiona sobre la venganza por encima de la ley. Y en cuanto al amor, nos recuerda que hay cosas que no cambian aunque pase mucho tiempo.
Tarde de perros: Un recuerdo para Sidney Lumet 16 abril, 2011
Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.Tags: Al Pacino, Beulah Garrick, Carol Kane, Charles Durning, Chris Sarandon, directores de cine, Frank Pierson, homenaje, James Broderick, John Cazale, La videoteca, Milos Forman, Nueva York, Oscars, Penelope Allen, síndrome de Estocolmo, Sidney Lumet, Sully Boyar
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Cuando elijo hablar de una película porque su director ha muerto me produce una gran tristeza. Sobretodo porque en muchos casos significa que aún no había añadido ninguna de sus películas a La videoteca. El pasado sábado 9 de abril falleció a los 86 años uno de los directores de cine norteamericanos que mejor ha retratado la ciudad de Nueva York, Sidney Lumet. 41 películas nos dejó de las que recordaremos para siempre algunas obras maestras como 12 hombres sin piedad, Network: un mundo implacable, Serpico o Antes que el diablo sepa que has muerto, curioso el título elegido para la que a la postre fue su última película.
Sin embargo, hablaremos de Tarde de perros de 1975, película que obtuvo seis nominaciones al Oscar consiguiendo una solamente ya que le tocó competir con Alguien voló sobre el nido del cuco de Milos Forman. Precisamente fue en una categoría en la que no competía contra la adaptación literaria que montó Forman, obtuvo el galardón por el guión original que firmó Frank Pierson. Sidney Lumet nunca obtuvo un Oscar por sus películas, a pesar de haber sido nominado en cuatro ocasiones como mejor director y en otra ocasión como guionista. Nunca ocultó su deseo de conseguir la estatuilla y finalmente en 2004 le reconoció con un Oscar honorífico por toda su carrera.
Pero volvamos a la película, Tarde de perros plantea el robo a un banco consumado por dos atracadores sin experiencia, Al Pacino y John Cazale, que tras haber planificado un atraco perfecto de unos escasos diez minutos de duración, verán como se les complica el plan de manera que quedan atrapados por el cerco de la policía y se convierten en víctimas del circo que montan los medios de comunicación.
Uno de los puntos fuertes de la película es la magnífica dirección de Lumet que logra transmitir la sensación de secuestro y que nos hace empatizar con los secuestradores transmitiendo el síndrome de Estocolmo a la butaca del espectador. Me llama la atención algunos temas que el guión pone encima de la mesa como son los problemas sociales, la ineptitud policial, la homofobia y, sobretodo, el poder de los medios de comunicación.
Una película que, sin un gran presupuesto, pasó a la historia del cine con una cierta dosis de humor negro, con dos actores en estado de gracia (Pacino y Cazale) y con la ayuda de un gran reparto de secundarios como Charles Durning, Carol Kane, Chris Sarandon, Sully Boyar, Penelope Allen, Beulah Garrick o James Broderick. Y, sobretodo, por el arte y gracia detrás de la cámara de un maestro del cine que el diablo ya sabe que ha muerto.
La vida es bella: Celebrando el día del Padre 19 marzo, 2011
Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.Tags: Akira Kurosawa, BAFTA, cine italiano, Día del Padre, Festival de Cannes, Giorgio Cantarini, La videoteca, nazismo, Nicoletta Braschi, Oscars, películas, Premios César, Premios David de Donatello, Premios del Cine Europeo, Premios Goya, Roberto Benigni, Sam Mendes, San José, Segunda Guerra Mundial, Vittorio de Sica
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Ya que hoy es el día de San José, 19 de marzo, fecha en la que se celebra en España el día del Padre, aunque también en otros países como Portugal, Andorra, Bolivia, Honduras, y también en Italia, país de producción de la película que nos ocupa hoy: La vida es bella de Roberto Benigni. Producida en 1997, es el filme que consagraría internacionalmente a este actor, guionista y director italiano. Gracias a la interpretación del protagonista de la historia, Guido, Benigni obtendría el Oscar al mejor Actor y el BAFTA entre otros. La película sería múltiplemente galardonada con: el Oscar a la mejor película de habla no inglesa; mejor película y actor en los Premios del Cine Europeo; el Gran Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes; mejor película europea en los Goya y en los César; 9 premios David de Donatello de la Academia de Italia; y muchos más…
¿Por qué hablar de esta película en este día? Pues porque Guido es un padre ejemplar. Al estallar la 2ª Guerra Mundial él, su mujer (Nicoletta Braschi) y su hijo (Giorgio Cantarini) serán capturados y llevados a un campo de exterminio nazi. Toda la preocupación de Guido pasará por conservar para su pequeño la idea de que todo lo que allí les sucede es sólo parte de un juego. Todo un padrazo.
Durísima y conmovedora trama con el drama humano del exterminio nazi de fondo pero tratada con una conmovedora comicidad y sensibilidad que la convierten en una de las mejores películas de la década de los 90 y, por lo tanto, de la Historia del Cine. Seguramente casi todas y todos la habréis visto y os habréis emocionado con ella, por ello La Videoteca celebra con Guido el día del Padre.
Aprovecho para recomendar otros posts anteriores sobre películas en las que también aparecen relaciones entre padres e hijos que merecen un homenaje: Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica; Camino a la perdición de Sam Mendes; El infierno del odio de Akira Kurosawa. Ahí tenéis para entreteneros, hasta la próxima semana.
El discurso del Rey: Cuando la versión original es imprescindible 5 marzo, 2011
Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.Tags: BAFTA, censura, Colin Firth, Corona Británica, Geoffrey Rush, Globos de Oro, Guy Pearce, Juan Carlos I, La videoteca, Navidad, Oscars, películas, Premios Goya, Selección Española, Tom Hopper, versión original, VOS
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Cuando escuché por primera vez el título de esta película no pude pensar en otra cosa que en Juan Carlos I y su discurso de Navidad con la foto de la Selección Española sobre la mesita que le acompañaba. No sé el porqué, pero así fue…
Como la película tenía 12 nominaciones al Oscar, y ya había logrado el Globo de Oro para Colin Firth; 7 premios BAFTA y el Goya a la mejor película europea me propuse verla antes de la gala de los Oscars del pasado lunes. Así lo hice, el domingo por la tarde me dediqué a visionarla. Resultaba obvio que tratándose de una película que centra su argumento en un problema del habla de su protagonista, sólo era posible su visionado en versión original. Por mucho que tengamos los mejores dobladores del mundo, ver una película en su idioma o idiomas de rodaje no tiene precio, pero para este tipo de películas el precio es doble. Y el pecado de no hacerlo es venial, al menos. El problema es que en esta nuestra ciudad es casi un milagro poder ver cine en VOS, salvo contadísimas y loables excepciones. Como no era el caso de esta película, ¿qué creéis que tuve que hacer? Pues os lo podéis imaginar…
La película es una oda a la sobriedad fílmica partiendo de un detalle quizás anodino, la tartamudez del Duque de York, segundo en la línea sucesoria a la Corona Británica, y su lucha por vencer esta dificultad que le produce gran inseguridad y que daña su imagen ante el pueblo y ante la propia Familia Real. Colin Firth interpreta a este Duque de York que se convertiría en el Rey Jorge VI tras la abdicación de su hermano Eduardo VIII (Guy Pearce). No obstante, el contexto histórico queda en un segundo plano, pues la historia va a fijar su foco narrativo en la relación de Firth con un logopeda de excéntricos métodos que interpreta Geoffrey Rush y que tristemente se quedó sin el Oscar al actor de reparto, pues bien que se lo había ganado.
Colin Firth, tras obtener la estatuilla, ha arremetido contra la censura de la película en EEUU, pues al parecer se han cortado algunas secuencias en las que se decían tacos, no dejarán de ser hipócritas estos americanos… No ha sido la única salida de tono de Firth esta semana, pues también se rumnorea que en la fiesta posterior a la gala olvidó su Oscar en el lavabo, ¿que estaría haciendo y dónde lo pondría?
Añadimos a La videoteca una película sobria, muy correcta por parte del director Tom Hopper, que no va a pasar a la historia por ser la mejor del 2010, pero sí por dos de las mejores interpretaciones de los últimos años, un duelo actoral de los que hacen Historia del Cine.
Sucedió una noche: Primera ganadora de los cinco Oscars principales 26 febrero, 2011
Posted by Dioni Palacios in Cine, La Videoteca.Tags: Canal+, Clark Gable, Claudette Colbert, comedia romántica, Frank Capra, Jonathan Demme, La videoteca, Milos Forman, Oscars, screwball comedy
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Durante la próxima madrugada del domingo al lunes 28 de Febrero viviremos en España la 83ª entrega de los premios de la Academia de Hollywood, los Oscars. Feliz porque en Andalucía el lunes es festivo y se hace posible vivir esa noche como se merece, pero a la vez preocupado porque aún no sé si podré ver la ceremonia pues no soy abonado de Canal+, así que tendré que convencer a alguien para que se traiga el dichoso aparatito a casa o buscarme la típica alternativa de dudosa garantía para el correcto e ininterrumpido visionado, ya sabéis…
Así que lo lógico esta semana es añadir a nuestra Videoteca una película que haya hecho historia en esto de los Oscars. Lejos de fijarme en las películas ganadoras de más estatuillas, he decidido fijarme en la primera película que logró hacerse con las cinco más importantes: película, director, actor, actriz y guión. Algo que sólo han logrado tres filmes a lo largo de la historia: El silencio de los corderos de Jonathan Demme en 1991; Alguien voló sobre el nido del cuco de Milos Forman en 1975, película que además inspira el título de este blog; y la película que nos ocupa, Sucedió una noche de Frank Capra en 1934.
Sucedió una noche inaugura para el gran público la llamada screwball comedy, el género de comedia romántica de humor sofisticado en el que hay una tensión especial entre el hombre y la mujer que suelen tener una relación conflictiva por incompatibilidad de carácteres pero que, sin embargo, acaban atrayéndose. Eso es lo que plantea esta road movie protagonizada por Claudette Colbert que interpreta a una joven que escapa del yate de su millonario padre que la retiene para evitar su matrimonio con un tipo que no le gusta. En su fuga conocerá a Clark Gable, un periodista en paro que intentará conseguir la exclusiva del matrimonio si la lleva junto a su prometido mediante el chantaje, en caso de negativa, de devolverla a su padre y cobrar la recompensa por su localización. Gable conseguiría su único Oscar gracias a esta interpretación que, en cierta manera, también le desencasillaba de los papeles de tipo duro que había venido haciendo en los años anteriores. Capra consiguió el primero de sus tres Oscars, todos en la década de los treinta, ya que con su película más recordada, ¡Qué bello es vivir! no lo conseguiría. Colbert, como Gable, el primero y único.
Sucedió una noche es una película que ha envejecido mucho mejor que algunas comedias románticas de esta misma década y que se hace imprescindible para amenizar la espera hasta la ceremonia de mañana… Lo que es seguro es que ninguna de las candidatas conseguirá las cinco principales, como mucho es posible un póquer…